26 abr 2008

Enseñar Didacticamente

¿Que entiende por enseñar didácticamente?

En primer lugar, la didáctica es la disciplina que tiene por objetivo mostrar la técnica de la enseñanza, es decir, la técnica de operar y orientar de forma adecuada a los alumnos en su aprendizaje, para algunos es el arte de enseñar, por lo tanto, es la parte de la pedagogía, que se ocupa de los sistemas y métodos prácticos de la enseñanza. Esta pretende fundamentar y regularizar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Como todo proceso, esta consta de elementos que la caracterizan, esta constituida por etapas que son:

  • Principios metodológicos.
  • Programación didáctica. El currículum estará presente de forma relevante en este punto, puesto que se realizara una previa planificación, análisis, creación de objetivos, determinación de estos objetivos que serán presentados de forma practica a los alumnos.
  • Posee recursos didácticos, que son los elementos fundamentales para lograr el objetivo, fundamental de enseñar. Ejemplos de estos elementos son métodos o recursos didácticos, pizarra, proyectores, medios audiovisuales, videos, computador entre otros.
  • Debe presentar evaluaciones o pruebas, para demostrar que el alumnado responde a estímulos de una enseñanza didáctica y no a la enseñanza de memorizar, se presentara los fundamentos pero con descubrimiento, ellos serán los que crearan sus propios conceptos.


La técnica de enseñar didácticamente de forma adecuada englobara todos estos recursos, pero lo fundamental en esta disciplina de enseñar, es como el profesor se orientara para manejar de forma clara y precisa, estos recursos, el debera crear una expocision didactica, en su tarea de enseñar, presentara conceptos, que definira, analizara y explicara, para que el alumnado, capte, asimile y proceda a utilizar estos conocimientos en la vida diaria o vida escolar, el profesor debera crear un ambiente grato y adecuado, tendra presente un vocabulario conciso y preciso, el tendra que evitar charlas tediosas largas, mediante preguntas podra saber el grado de atención de su alumnado en su labor como ente de la enseñanza.
La utilización de material, es una herramienta importante, al momento de motivar a sus pupilos, con el fin de que ellos no pierdan la atención, y capten el contenido que sera expuesto, podra utilizar laminas, dibujos, diagramas, diapositivas, videos entre otras, estan deben ser gratas, el uso de la pizarra en este procedimiento, el profesor seguira un pequeño protocolo, el pizarron debera estar limpio, es decir, no debe presentar elementos que distraigan a los alumnos, la letra tiene que ser legible y grande para que los alumnos que se ubican al final del aula, tengan una vision correcta. El trabajo en grupo permitirá al profesor, crear un ambiente para la socialización, se utiliza este recurso ya que el alumno es un ser sociable, que debe interactuar con sus pares, algunos no aceptan esta técnica, ya que no todos participan en esta tarea, por esto el profesor tendrá que actuar de forma rigurosa para que esta técnica de fruto de conocimiento, y sea incorporada en el arte de enseñar.

Los medios audiovisuales ( videos), fomentan la motivación de los alumnos, ellos esperan material, que tengan relación con ellos, es decir material que los identifique, me explico relacionado con su época, no material obsoleto y anticuado, de acuerdo a su modo de vivir, por ejemplo la materia de educación sexual que se imparte en algunos colegios, presentar material de ciencias interactivo, por ejemplo programas basados en biología, la célula explicada de forma tecnológica con elementos entretenidos.

Como conclusión una adecuada selección facilita que los alumnos aprendan mejor o que capten conceptos de forma eficaz, esto se basaran en complemento de enseñanza-aprendizaje, para realizar un a enseñanza activa es necesario de numerosos recursos, en la enseñanza actual se deben buscar métodos de comprensión y creatividad nuevos, se puede ocupar el descubrimiento y la experimentación, para que los alumnos se motiven a aprender de forma diferente, debe existir un complemento profesor- alumno, para crear el ambiente adecuado en el arte de enseñar.

Enseñar didacticamente a mi parecer con lo expuesto, es complejo, lograr resultados satifactorios, esperar que los alumnos procesen informacion, la codifiquen y empleen, sabiendo que no todos aprenden de forma similar, en nuestro proceso de formacion como profesor la practica debera definirnos con un estilo didactico para enseñar, al aplicar estas tecnicas o recursos para enseñar didacticamente y esperar resultados cien por ciento buenos. Hay numerosos recursos, que podremos poner en aplicacion en la practica pedagogica.

pd: profesora pido las disculpas correspondientes por el comentario pasado, ya que no pude realizarlo de manera correcta, por las evaluaciones que se me presentaron esa semana, desda ya muchas gracias.

14 abr 2008

¿Como promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

La necesidad de crear ambientes educativos adecuados para los estudiantes es conocido y aceptado desde hace mucho tiempo, pero casi nada se ha hecho al respecto. Tenemos que tomar en cuenta que no todos los alumnos aprenden de un mismo modo, pero lo complejo del problema está en enseñarles a conocerse a sí mismos para que sean capaces de elegir la forma de aprender que se adapte a sus necesidades particulares. Tenemos que encontrar la dinámica natural con la que ellos aprenden.Los estudiantes no pueden seguir en la visión tradicional de la docencia, en donde la fuente del saber, el origen de los conocimientos y la gestión del aprendizaje, se decide y distribuye a partir del profesor, con los modos de enseñar-aprender, decididos y legitimados de antemano.
Hay que pensar como alumno, no como profesor, pensar en qué sería divertido (pero con límites), no comprometedor, es decir, que no ponga en evidencia a nadie...Para eso, hay que promover un ambiente adecuado en el aula, donde no haya espacio para la burla en caso de error o comentarios fuera de lugar. Este ambiente se inicia al comenzar el curso, poniendo reglas y encargándose de que se cumplan.En todo grupo está el alumno que no casi no habla, que sólo participa ?si le toca?, entonces para lograr que estos alumnos participen en clase, es necesario todo un proceso de confianza, iniciando desde el primer día de clases. Sobre todo en enzeñanza media, que es un gran cambio al que se enfrentan.Existen técnicas de presentación grupal que hacen que el alumno hable de sí, éstas son una buena oportunidad para darle la palabra a todos los alumnos.De vez en cuando son buenas las dinámicas de este tipo, haciéndolas de forma grupal o por equipos, dependiendo de la intensidad de la dinámica, es decir, si es una dinámica donde se pretenda poner al alumno en contacto un poco más consigo mismo, se requerirá quizá formar equipos no muy numerosos.Hablar de sí es algo que a los jóvenes les gusta hacer, sobre todo cuando se les plantean situaciones con las que ellos están en contacto.Además, en temas de cualquier asignatura, se pueden adaptar textos que les interesen y comentarlos con planteamientos extraños, generando polémica con ellos. Mientras uno opina, el compañero piensa, razona, hace sus propias hipótesis y las plantea...Comenzar con la pregunta ?¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?, puede dar pie a debates, temas, etc. Darse tiempo para este tipo de detalles llama particularmente la atención de los alumnos. Hay que documentarse.En algunas aulas, hay maestros que jerarquizan la clase, desde el principio hasta el final, dando así la impresión al alumno de que es él quien tiene el control de la palabra, y el alumno tiene que escuchar y evitar opinar, ya que no es su deber en esa clase.No basta con decir al inicio del curso que la participación en clase ocupará un ?tanto por ciento? en la calificación final, ni tampoco tener a la mano la lista de asistencia para apuntar participaciones (es algo que actualmente funciona, pero...), para que un alumno comience a participar, hay que comenzar por hacer que pierda el miedo a levantar la voz.En ocasiones, en algunas clases, se puede ver una total participación de los alumnos, con sólo tener la lista en la mano, esto se puede deber a que el maestro permite todo tipo de participaciones y las toma en cuenta para el porcentaje, lo cual puede viciar al alumno a que sus participaciones sean siempre mediocres, si el maestros sigue con esa línea de trabajo.Lo más óptimo sería comenzar con esa técnica, para dar confianza, pero a medida que avance el curso, avanzar en grado de laboriosidad de cuestionamientos, sin perder el toque de cuestionamientos llamativos para ellos. De esta manera se motiva más a la participación, y claro, nunca están de más los juegos para participar, representaciones, lanzar la bola a alguien para que responda alguna pregunta, etc.Y no hay que olvidar algo: Hay un detalle que va de la mano con cualquier técnica que se utilice para fomentar la participación del alumno: ?La actitud del maestro?. Se tiene que mantener abierto a todos los comentarios que surjan en clase, sin demeritar alguno.Deberá también tener ?chispa? al momento de fomentar participaciones, moverse, no quedarse estático, verse interesado, cuestionar las respuestas, hacer pensar al alumno, ponerlo en jaque, conservando siempre la línea del respeto entre alumno y maestro.Para promover la participación en clase, no hay que olvidar que actitud y destreza van de la mano, tratando de encontrar un equilibrio entre ambos. Lo anterior son sugerencias de cómo poder promover al alumno a la participación en clase, que se puede considerar al momento de tomar en cuenta las participaciones:?...Todos necesitamos sentirnos aceptados: es una condición básica para trabajar a gusto, sin la cual la motivación sufre, al menos en la clase del profesor o profesora implicados.... Aunque nos sintamos aceptados, y aunque nuestra preocupación por el modo en que los demás nos valoran sea diferente, a nadie le gusta quedar mal, por lo que parece deseable no hacer pasar a los alumnos por situaciones que puedan suponer una amenaza para su autoestima y reforzar todo lo que suponga un incremento de la misma.Aunque seden las condiciones anteriores, si no se percibe la relevancia de lo que se ha de aprender se produce un sentimiento de obligación que desmotiva, este sentimiento puede ser atenuado, aunque se perciba la relevancia mencionada, si los alumnos no experimentan que aprenden, lo que puede ocurrir no sólo porque los contenidos o las tareas les resulten difíciles, sino también porque sean muy fáciles y no proporcionen un reto suficiente.Finalmente, aunque sientan que su competencia aumenta, si la posibilidad de no aprobar o no conseguir una determinada calificación se vive como una amenaza real, la motivación por aprobar puede tener más peso que la motivación por aprender.?Este fragmento, si bien habla del aprendizaje y motivación en general, podemos tomarlo y utilizarlo también para la aplicación de estrategias de participación de los alumnos.Por último, aquí hay unas preguntas con el fin de reflexionar sobre nuestro trabajo docente y la participación en clase:
¿Planteamos problemas o interrogantes o pasamos directamente a explicar?
¿Presentamos situaciones que llamen la atención, con base a sus intereses o no lo hacemos?
¿Ayudamos a evocar los conocimientos previos de los alumnos sobre el tema, ya sean correctos o incorrectos?
¿Facilitamos la participación de los alumnos permitiendo que pregunten espontáneamente?
¿Cómo reaccionamos cuando sus intervenciones reflejan ignorancia?
¿Qué sugerimos cuando los alumnos se encuentran con dificultades y cometen errores?
¿Es realmente relevante que sepan aquello que preguntamos?
Así que hay que tener en cuenta bastantes aspectos al momento de pedir participaciones de los alumnos, hay que tomar en cuenta qué queremos con ello y qué quieren ellos. Hay que ponerse en sus zapatos y nunca perder eso de vista ."Palabras clave: Estimular, motivar, invitar, permitir, mente abierta, buena actitud."
En conclusion hay que considerar 3 aspectos para generar un ambiento adecuado:
· Clima que genera para el aprendizaje en el aula o fuera de ella: confianza,
aceptación, equidad y respeto
· Valorización de las características, fortalezas, intereses, preocupaciones y
potencial intelectual de los alumnos
· Carácter de las interacciones que ocurren en el aula entre el docente y los
alumnos y de estos entre sí.

5 abr 2008

Disciplina en el Aula

Disciplina en el Aula.

La disciplina escolar, la podemos entender asociada a una serie de elementos, todos educativos:
1. aprendizaje de reglas, valores y principios éticos que constituyen una determinada filosofía educativa;
2. consecución de un determinado orden y control externo en el aula;
3. proceso de desarrollo del autocontrol, la responsabilidad y la capacidad de tomar decisiones libremente;
4. prevención y corrección de comportamientos disruptivos en la clase
5. desarrollo de hábitos escolares tales como puntualidad, respeto a los demás, limpieza, uso adecuado del material escolar;
6. desarrollo de hábitos sociales de participación y cooperación en el marco del respeto mutuo, de la solidaridad y la reciprocidad;
7. desarrollo de hábitos de trabajo y estudio.

Podemos observar que si aceptamos esta forma de definir disciplina escolar, estamos pensando ésta, por un lado, como un medio que nos permite llevar a cabo los objetivos escolares, y por otro, como un espacio en si mismo que nos permite educar en la convivencia armoniosa, el desarrollo moral de los alumnos, y en especial, en ciudadanía, ya que el tipo de disciplina que se desarrolle en el aula educará a nuestros estudiantes en un tipo de relación con las reglas sociales y con la autoridad.

El clima y convivencia, en enseñanza media han demostrado lo prioritario de abordar esta temática, donde los jóvenes aparecen sistemáticamente, y sin importar el nivel de curso donde se encuentren, con una valoración crítica del tipo y cantidad de normas y de la forma como se aplican las sanciones en el liceo; esto nos hace pensar que el punto crítico en el ámbito de las normas, no pasa por lo que dicen o dejan de decir los reglamentos internos o manuales de convivencia, sino por los intentos que hacen los docentes para mantener un mínimo de disciplina que les permita “hacer las clases”, echando mano para ello de los recursos de que disponen, los cuales son heterogéneos entre los profesores, muchas veces se aplican de manera particular (no procesada colectivamente) y, no siempre dicen relación con lo escrito en los reglamentos.


Las situaciones escolares tienen en común que en ninguna ocasión los jóvenes fueron invitados a participar en la construcción de la normativa de la sala. Así, los mecanismos usados de producción de normas incluyen fundamentalmente informar de manera unilateral las normas, ya sea a través del reglamento que se entrega a los apoderados al momento de la matrícula; mediante indicaciones a posteriori de que los estudiantes vulneraron las normas; o través de lenguaje no verbal, en donde los alumnos deben adivinar que es lo que se espera de ellos.

Nos preguntamos qué tan útiles resultan estos mecanismos para el desarrollo de la organización y la convivencia en la comunidad educativa. Sin duda permite a los adultos el definir las normas y asegurarse que existan las regulaciones necesarias para que se lleve a cabo el proceso de enseñaza-aprendizaje.
Cuando se opta por centrar la producción de normas solo en el docente es posible vislumbrar algunos supuestos operando al respecto. Emerge por un lado el docente, la autoridad concepto que viene de auctor (latín) que significa “el que hace crecer”- con claridad para decidir, es decir, seleccionar entre alternativas, de forma unilateral las normas más adecuadas, y por otro un joven estudiante incapaz de autocontrol, que produce por ende un miedo constante a su desborde.
Nos preguntamos ¿hay otras alternativas, hay otro conjunto de mecanismos que permitan lograr los objetivos educativos? Consideramos esta pregunta clave, porque los mecanismos encontrados en el proceso de investigación favorecen el surgimiento de normas con poca legitimidad para los jóvenes, en la medida que al ser unilateralmente definidos colocan al joven en posición de objeto espectador en relación a la regulación de las relaciones en el aula. Podemos pensar en la imagen del televidente asistiendo a un programa donde observa de forma pasiva como se constituye en audiencia objeto de la publicidad, eso sí con un componente ausente, la apelación al deseo del televidente.
Cuando se decide imponer las normas a los jóvenes en el aula, se está optando por dejar fuera la comunicación efectiva, así, si bien es cierto se configura una organización, ésta es de carácter frágil, ya que no cuenta con la legitimidad que se produce en el encuentro o el acuerdo al respecto. La necesidad que surge es fundar la relación de enseñanza aprendizaje en un vínculo que favorezca la legitimidad, el encuentro y diálogo entre los/as interactuantes, así la necesidad de negociar las normas con los alumnos no es solo un problema organizativo que requiere mecanismos de inducción a la organización, sino que es un problema educativo relevante, referido a la relación misma.
Los antecedentes antes expuestos ponen la discusión de la generación de normativas en el punto que a nuestro parecer es central: la participación. Sin embargo, cabe preguntarse ¿es posible poner la participación como el único mecanismo para abordar la disciplina escolar? Para responder a esto debemos asumir que hay dos tipos de situaciones disciplinarias: establecidas y emergentes. Las primeras discurren de un modo previsto; por ende, también, pueden preveerse los comportamientos, es decir, hablamos de planificar situaciones educativas para que los estudiantes aprendan a tener una relación cívica con las normas y la autoridad desde una perspectiva democrática. Las situaciones emergentes, en cambio, surgen de manera imprevista, y por ello no pueden aventurarse soluciones necesariamente a priori. Proponemos que en este tipo de situaciones la perspectiva más adecuada sería el intentar resolver, desde el rol docente, de una forma no violenta el conflicto que ha emergido; no dejando de lado la posibilidad de establecer castigos, los que se justifican desde la siguientes condiciones: que el/la estudiante sea consciente de que se ha portado mal y entienda las razones por las que su conducta constituye una falta, de lo contrario se sentirá inocente y no comprenderá que se le castigue; dada esta primera condición, hacerle ver que el castigo es necesario y justo (porque además los castigos han sido definidos democráticamente por la comunidad educativa). Si el alumno cree que se le trata con injusticia, reaccionará con ira, resentimiento y agresividad, y, por despecho, reincidirá en la misma mala conducta con mayor intensidad; finalmente, es necesario aplicar un castigo adecuado a la gravedad de la falta.
En conclusión, es necesario abordar lo disciplinar de forma planificada y como comunidad educativa; por supuesto esto requerirá una inversión de tiempo importante, pero a la vez favorecerá un adecuado desarrollo de las actividades escolares.